Mini-scutum

O la historia de cómo aceptar un encargo que parecía una broma.

 

Era un día normal en mi vida como escudero (menuda ironía) cuando de repente me percato de un mensaje a través del Facebook de Ars Scutae. Era la señorita Colvm Rozas, cabeza del blog de temática romana, Sedetania. Nuestra conversación se inició con una petición suya para que escribiera un artículo para su blog sobre los escudos romanos que había fabricado hasta el momento. La conversación se prolongó durante varios días hasta que un día dejó caer el asunto de fabricar un escudo en miniatura para el gran Marcvs Antonivs Saldvie. No le di mucha importancia ya que fue un comentario de pasada, nada serio, hasta un día conversando me lo pidió abiertamente.

 

Oh vaya, tengo que fabricar un escudo en miniatura para un muñeco. Estaba algo desconcertado, era algo inusual. Nunca antes había hecho algo así, pero trabajo es trabajo. Después de hablar con la señorita Colvm fuí proponiendole ideas sobre como podríamos hacer el escudo para Marcvs, y finalmente llegamos a un acuerdo.

Manos a la obra

Se concretó fabricar un escudo laminado de 15cm de altura por unos 9cm de anchura en madera de roble. Afortunadamente tenía retales de 10mm de grosor de escudos anteriores, así que tan solo tenía que sacar las lamas que tendrían 2mm de espesor.

Corte tras corte y con un 200% de desperdicio en material (el disco de la sierra tiene 4mm) iban saliendo unas tiras de 1 metro de largo que luego solo quedaba cortar a la medida.

Una vez cortadas, encolamos las tiras que formarán la capa de en medio del mini-scutum, que discurren en vertical. Encolamos sus cantos para formar una plancha.

 

Después de unas 24H quitamos los aprietos y limpiamos nuestra recién encolada plancha de madera de gotas de cola, para tener la cara totalmente lisa y al encolarla junto a las otras 2 capas no nos queden zonas sin encolar.

Ahora tenemos que buscar como curvar el escudo. Ya que no tenía una mini-prensa, me dispuse a buscar en mi taller algo que me permitiera darle la curva, y tras mucho buscar y remover trastos, aleluya, encontré lo deseado: un elemento de alta tecnología y resistencia llamado extintor. El extintor (un extintor roto y con alguna abolladura) tenía el tamaño y radio más o menos necesarios, así que le encolé las capas del escudo y las puse sobre él. 15 vueltas de cinta de embalaje después conseguí forzar a la madera a adaptarse a la curvatura de mí recién adquirido molde.

 

Otras 24H después obtenemos el núcleo de nuestro escudo. Ahora tenemos que escuadrarlo siguiendo el eje de curvatura, lo intentamos encontrar a ojo y trazamos una línea para marcarlo. A partir de esta línea trazamos las otras 2 verticales que formaran los lados largos del escudo, y después de medir la altura necesaria, marcamos para formar el lado superior e inferior. Lo cortamos y lijamos, para eliminar el resalte entre las lamas y aligerar un poco el peso.


Redondeamos las esquinas un poco y entelamos en lino. Se decidió entelar solamente a una cara para aligerar peso y dejar la madera alistonada de detrás vista, porque a Marcvs le gusta presumir de escudo.

 

Dibujamos y calcamos la plantilla. ¡Marcvs es de la VI Victrix!

 

Procedemos a pintar, de lo más pequeño a lo más grande. Sin prisas. Primero pinte los detalles en amarillo de la estrella y los remates del laurel. Después el laurel junto con la cartelera y el lazo azul. Pintamos de rojo vivo el fondo y cuando este seco ponemos el nombre de la legión en el escudo. Ahora solo queda contornear en negro con trazos finos y buen pulso.


Para hacer el umbo usé chapa de 0,5mm de hierro, también sobrantes de otros trabajos, a fin de cuentas, el umbo solo tiene unos 4cm en su lado más largo. Cogemos un trozo de madera blanda, en mi caso use el tocón que uso para forjar los umbos, le di la vuelta y con un martillo pesado, golpeamos el lado opuesto a la bola del otro martillo, que estará apoyada contra el tocón y le pegamos unos cuantos golpes con ganas. Así conseguimos hundir la madera y hacer la cavidad para hacer el umbo. Tan solo queda coger la chapa, ponerla sobre nuestro recién formado hueco para hacer mini-umbos y con el martillo de bola le pegamos un fuerte golpe. Listo, umbo terminado. ¿Rápido verdad? Pues en realidad antes de hacerlo así tuve que hacer otros 2 umbos con el martillo de bola, y un clavo gordo redondeado para usarlo a modo de cincel. No fue un buen método y afortunadamente discurrí una manera mucho más sencilla para realizarlo. Para remacharlo cogemos 4 clavos de 1,5mm de grosor, y después de cortarlos a la medida necesaria, lo remachamos al escudo.

¿Falta algo verdad? Claro, el asa para coger el escudo.

Si bien el método histórico habría sido este, no hay que olvidar que nuestro rudo legionario es un muñeco y hay que adaptar el escudo a él, así que se cortaron un par de correas de cuero y después de medir su antebrazo las remachamos del mismo modo que hicimos con el umbo.

 

¡Listo! Ya lo tenemos acabado. Quien me diría a mí que acabaría por fabricar miniaturas de escudos, que cosas. Sólo espero que nuestro fornido soldado disfrute de su nueva adquisición y acabe con los enemigos de Roma.

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