Mis conclusiones sobre la pintura a base de cola de conejo

En mi último trabajo emplee pintura a base de cola de conejo y pigmentos naturales. Fue la primera vez que emplee este tipo de pintura, por lo tanto parte de mis conclusiones podrían variar con el tiempo al adquirir más experiencia y mejorar la receta de la pintura.

 

La pintura en cuestión es pintura en caliente. Necesita calentarse al baño maría para fundir las escamas de cola de conejo, y en el momento que empieza a enfriar se solidifica y seca. Este tiempo puede ser tan corto como unos pocos segundos después de haber untado la brocha en la pintura y haberla sacado, por lo que en 4 brochazos rápidos está lo suficientemente gelatinosa y seca que no puede seguir extendiéndose. Esto obliga a tener el bote con la mezcla de pintura constantemente al fuego y el escudo a pintar lo más cerca posible para evitar perder valiosos segundos.

Es una pintura espesa, o al menos así me ha salido a mí. Y me ha dado un buen resultado. Desconozco si haciéndola más liquida seguirá pudiendo obtenerse un color vivo y una alta adhesión al material a pintar. Recordemos que generalmente la mezcla consta de 4 ingredientes: Cola de conejo, agua, carbonato cálcico y pigmento. El carbonato cálcico es blanco, por lo que sirve para obtener colores más claros, además de volver la pintura más opaca.

 

Si se realiza una buena mezcla la pintura no mancha y tiene un buen poder cubriente. Los colores son bastante saturados, aunque en el caso del rojo no tanto como hubiera deseado. Cada pigmento es un pequeño mundo.

 

En el caso del color negro lo obtengo a mano moliendo carbón vegetal. Primero rompiéndolo a martillazos, luego moliéndolo en un mortero, y finalmente en una plancha de acero con un rodillo de acero para obtener el polvo más fino posible. Al hacer pintura negra no añado carbonato cálcico, y se obtiene un negro puro muy intenso.

 

Las mejoras respecto a mi experiencia previa con pintura a la caseína son notorias. La pintura a la caseína que a veces he realizado no termina de fijar, y mancha al tocar. Posiblemente sería cuestión de mejorar la receta. También se obtienen colores más vivos que con caseína, y si sobra pintura, se puede reutilizar durante un par de semanas siempre que se mantenga en un sitio muy frío y seco. Tan solo hay que volverla a calentar y quizá añadir un poco de agua. Con la caseína no podía hacer esto, puesto que termina corrompiéndose pronto. La gran desventaja de la pintura a base de cola de conejo es precisamente que es una pintura en caliente, y debido a esto lleva mucho más tiempo preparar y pintar con este tipo de pintura. Cosa que con caseína no pasaba.

 

En definitiva. Es una pintura de difícil aplicación, en especial comparándola con las pinturas sintéticas modernas. Sin embargo la calidad de la pintura es buena, aparte de ser históricamente correcta.

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