Las repercusiones del peso del escudo

El peso de un escudo depende de varios factores. Uno es su tamaño, otro su grosor, seguido de la técnica de construcción y los materiales de los que está hecho, y por ultimo del tipo de recubrimiento y de su número. Todo esto a su vez influirá en su resistencia.

Al margen de la inherente resistencia y durabilidad que nos proporcionan estas características, hay otras de índole práctica: la fatiga resultante de su uso, y el impacto psicológico derivados del peso.

Es obvio pensar que a mayor peso, mayor fatiga. Un escudo pesado será lento y torpe en su manejo, sin embargo puede proporcionarte un peso e inercia extra a la hora de cargar contra el enemigo (o de resistir su embestida). También psicológicamente tiene su importancia, ya que asociamos un escudo pesado a un escudo resistente, y en líneas generales, es cierto. Por contrapartida un escudo ligero es mucho más ágil, menos agotador, tanto en combate como a la hora de transportarlo. Bien es cierto que el cansancio es un hándicap, tanto a nivel físico como psicológico, pero encontrarnos en la batalla con un escudo demasiado ligero y frágil podría hacer mella en nosotros. El escudo es el principal elemento defensivo de una panoplia, y la que más sufre, por lo que hemos de asegurarnos de que su resistencia sea adecuada. No olvidemos que su función es salvarnos la vida.