Sobre la dificultad del empleo de las colas animales frente a la cola blanca

Cuando empecé a emplear colas animales para hacer escudos, supe que iba a ser algo muy complicado. El primer contacto que tuve con ellas fue con la cola de conejo, la cual usé como aglutinante para hacer pintura; aunque previamente intenté encolar un escudo con ella. ¡Gran error! La cola de conejo no es apta para el encolado de un escudo, ya que su poder de adhesión es menor que la de piel, y aún presenta mayor diferencia respecto a la de huesos. Además en aquel tiempo carecía de cualquier experiencia o conocimiento teórico de cómo debía abordar el tema, lo que me llevó a no poder completarlo satisfactoriamente, y a desesperarme por el problema y dificultad que implica el uso de éstas colas; era un completo inexperto. Afortunadamente eso quedó en el pasado.

El uso del pegamento condiciona de una manera asombrosa la fabricación del escudo, me refiero a la elección del empleo de cola blanca o de colas animales. La metodología a seguir para el encolado de la madera es muy distinta debido a la idiosincrasia de cada uno; aunque obviamente comparte las similitudes propias del proceso. Encolar con colas animales es mucho más lento, tedioso, y complicado respecto a la cola blanca. Es un pegamento que seca al enfriarse, así que se necesita una planificación previa al encolado. Además, en un escudo curvo laminado no tenemos tiempo de colocar la lama y que se pegue correctamente ¡Hay que volver derretir el pegamento con una plancha para asegurar un buen encolado! Para recubrirlo con tela o pergamino también debemos cambiar la forma de hacerlo, además nos obliga a tener un ayudante. Esto se torna especialmente complicado por la parte trasera de un scvtvm, ya que aparte de la curva, los listones que actúan como refuerzo interior nos lo ponen aún más difícil, ya que tenemos que amoldar la tela a estos para que quede bien, y las esquinas (especialmente las interiores) de los refuerzos, son especialmente complicadas. Aquí no podemos derretir el pegamento para corregir fallos. Antes de encolar un escudo con éste tipo de colas calientes, es más que recomendable practicar mucho encolando pequeñas piezas, conocer el pegamento con sus peculiaridades y límites, y discurrir mentalmente como deberíamos encolarlo, como haciendo una simulación mental. Encolar con cola blanca no está exento de problemas; aunque la mayoría de ellos son debidos al propio proceso, más que al material en si. El mero hecho de disponer de por lo menos 20 o 30 minutos para poder aplicar el pegamento, pegar las tablas o lamas, y colocar los aprietos supone un cambio radical. Ese tiempo correspondería a una cola blanca de secado rápido, que puede extenderse al doble en el caso de las colas de secado lento.

Las colas animales requieren de una gran experiencia previa en carpintería, y en este caso, fabricación de escudos. Aunque hiciéramos pruebas con éste pegamento, no podemos lanzarnos a la construcción de un escudo sin conocimiento previo, ya que si aunque con cola blanca tendríamos dificultad, con éstas colas sería muchísimo más difícil, y no lograríamos un resultado de calidad, ya que aparte de que la curva de aprendizaje para éstas colas es más pronunciada, desconoceríamos los trucos y metodologías correctas que solo se adquieren a través de la experiencia y la práctica. Considero el empleo de las colas animales el elemento más difícil de usar en un escudo, aparte de por su inherente dificultad, por el proceso que hay que realizar con ellas.

 

Por mi parte, para mis proyectos personales ya no vuelvo atrás: me quedo con la cola de huesos y piel. El rigor es importante, y el coste de estas colas es muy parejo al de la cola blanca, por lo que el costo no es una excusa.

 

También podéis leer los artículos relacionados “La importancia de los animales y las plantas en la fabricación de escudos - Parte III: Piel y cuero” y “La importancia de los animales y las plantas en la fabricación de escudos - Parte IIII: Huesos” para saber más sobre ellos.