Desmitificando algunas ideas

Éste va ser un artículo a medio camino entre la opinión, la observación y la desmitificación. A falta de un estudio detallado con uno o varios de mis escudos (lo que implicaría someterlo a combate real y destruirlo en el proceso), quiero centrarme en un asunto muy concreto. Muchos conocemos la típica imagen de ese guerrero dacio asestándole golpes con el falx a un scvtvm, ¿verdad? Sin desmerecer el esfuerzo de aquellos recreadores, que es un esfuerzo loable, tengo que decir algo contundente: las conclusiones extraídas no pueden tomarse en serio como una muestra real de la resistencia de un scvtvm romano. A falta de unas buenas pruebas, pongo en duda la cantidad de penetración que es capaz de ejercer un falx en un scvtvm, ya que mucho se ha dicho sobre que es capaz de rajarlo considerablemente de un solo tajo, aun estando éste fabricado con maderas ligeras, y la razón es simple: la capa interna y externa del escudo discurren con la veta en horizontal, por lo que ofrecen una buena resistencia al corte en este sentido. En el borde largo la cosa cambia, ya que pasamos a tener solo una capa con la veta en el sentido que más resistencia ofrece al tajo. Considero difícil que fuera capaz de hacer una raja de más de unos 10cm en un escudo fino y ligero, cifra que se reduce con el empleo de maderas duras y mejores recubrimientos. Esto también aplica a otras pruebas realizadas, como la de penetración por lanza, pilvm o flecha. El problema es que estos escudos están fabricados con materiales modernos, entre ellos contrachapado. La resistencia estructural y densidad del material son muy diferentes a las de un scvtvm real. Os preguntareis... ¿Por qué estás seguro de que están construidos en contrachapado? Bueno, por dos razones. La primera es una mera suposición basada en la estadística: la casi totalidad de los escudos curvos están construidos en contrachapado, ya que es lo más barato, y los conocimientos para construir con madera laminada y colas animales son casi desconocidos, aparte que se requiere de mayores medios y habilidad. Segundo, en las imágenes puede observarse que por la forma de romperse, estamos ante contrachapado. La madera laminada, a pesar de formar un pseudo-contrachapado, no se comporta ni rompe igual.

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Sobre la dificultad del empleo de las colas animales frente a la cola blanca

Cuando empecé a emplear colas animales para hacer escudos, supe que iba a ser algo muy complicado. El primer contacto que tuve con ellas fue con la cola de conejo, la cual usé como aglutinante para hacer pintura; aunque previamente intenté encolar un escudo con ella. ¡Gran error! La cola de conejo no es apta para el encolado de un escudo, ya que su poder de adhesión es menor que la de piel, y aún presenta mayor diferencia respecto a la de huesos. Además en aquel tiempo carecía de cualquier experiencia o conocimiento teórico de cómo debía abordar el tema, lo que me llevó a no poder completarlo satisfactoriamente, y a desesperarme por el problema y dificultad que implica el uso de éstas colas; era un completo inexperto. Afortunadamente eso quedó en el pasado.

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Las repercusiones del peso del escudo

El peso de un escudo depende de varios factores. Uno es su tamaño, otro su grosor, seguido de la técnica de construcción y los materiales de los que está hecho, y por ultimo del tipo de recubrimiento y de su número. Todo esto a su vez influirá en su resistencia.

Al margen de la inherente resistencia y durabilidad que nos proporcionan estas características, hay otras de índole práctica: la fatiga resultante de su uso, y el impacto psicológico derivados del peso.

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Fuentes colorantes en la antiguedad (I-X)

Recopilación de los 10 primeros mini artículos sobre los pigmentos en la antigüedad. Esta recopilación habla sobre los pigmentos de: limonita, cinabrio, crisocola, hematita roja, azurita, limonita calcinada, cardenillo,  malaquita, creta y Cerussa (blanco de plomo).

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Los tipos de madera empleados

La madera es el principal componente de un escudo. Representa entre un 50-75% del peso de nuestro escudo y la práctica totalidad de su volumen. Si la madera de nuestro escudo se quiebra o rompe, su integridad se verá comprometida. Por todo ello debemos prestar especial atención a la hora de mandar fabricar nuestro escudo.

 

Las maderas ligeras resultan poco densas, haciendo que no sean resistentes. Por contra, que sí lo son, son más densas y pesadas. Dependiendo el tamaño y técnica de construcción para no hacer un escudo exageradamente pesado, deberemos elegir entre unas u otras.

 

Existen muchísimos tipos de madera, y dependiendo su finalidad, hay unas más aptas que otras. Las maderas más empleadas para la fabricación de escudos son el roble, abedul, aliso, álamo y pino. Antiguamente a la hora de fabricar un escudo, se intentaba conseguir una de estas maderas por ser las más aptas, pero también hay que tener otro factor en cuenta: la disponibilidad de la madera es regional. Determinadas maderas crecen en determinadas zonas, por lo que si estamos lejos de ella, la vía más factible de conseguirla es el comercio fluvial o marítimo. Este tipo de comercio es el más apto para el transporte de grandes masas a grandes distancias, justo lo que se necesitaría para la explotación maderera. El comercio terrestre no es inviable, pero considero que lo limitaría a una menor cantidad y distancia.

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